Los planes de Google Books vuelven a toparse con los jueces
Redacción de Baquía
05/02/2010.
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El Departamento de Justicia de EEUU cree que los acuerdos de la empresa con autores y editoriales tienen problemas de monopolio y de derechos de autor. Otra vez.
Los planes de Google de organizar y catalogar toda la información del mundo y convertir Internet en la biblioteca mundial han chocado (otra vez) con los jueces estadounidenses.
La historia viene de lejos porque el proyecto ya está en su tercera reencarnación. En 2005, editores y escritores demandaron a la empresa por escanear los libros de varias bibliotecas. Comenzó entonces una larga negociación hasta llegar a un acuerdo.
El año pasado, el Departamento de Justicia rechazó el texto y les mandó de vuelta a las negociaciones. Ahora, las autoridades dicen que sigue sin convencerles, y que ya lo discutirán este mes en un tribunal.
Uno de los temas más polémicos es la cláusula que permite a los escritores quedarse fuera de los acuerdos si no les gustan las condiciones. Es polémico porque normalmente hay que pedir autorización antes, en lugar de hacerlo y dejarles a ellos que se enteren, averigüen cómo borrarse y actúen en consecuencia si lo ven pertinente.
También está en cuestión si los firmantes del acuerdo tienen autoridad para hablar en nombre de los libros publicados en EEUU por ciudadanos extranjeros o por gente a quien no hay manera de localizar, y cuyas obras se consideran "huérfanas".
Eso en cuanto a los derechos de autor. En materia de monopolio o no monopolio, al Departamento de Justicia le preocupa cómo va a cobrar Google por el acceso a las obras y que se convierta en el único gran proveedor de libros porque les lleva mucha ventaja a sus competidores.
Ni Yahoo ni Microsoft ni Amazon tienen el enorme archivo de libros escaneados de su rival, y como no tienen acuerdos con los editores, no pueden ponerse a ello.
Tampoco es que jueces y competidores sean los únicos a los que no les gusta el asunto. Tanto el sindicato de escritores como la asociación de consumidores Consumer Watchdog siguen pensando que el trato infringe las leyes de derechos de autor, las de privacidad y la legislación internacional. Casi nada.
La historia viene de lejos porque el proyecto ya está en su tercera reencarnación. En 2005, editores y escritores demandaron a la empresa por escanear los libros de varias bibliotecas. Comenzó entonces una larga negociación hasta llegar a un acuerdo.
El año pasado, el Departamento de Justicia rechazó el texto y les mandó de vuelta a las negociaciones. Ahora, las autoridades dicen que sigue sin convencerles, y que ya lo discutirán este mes en un tribunal.
Uno de los temas más polémicos es la cláusula que permite a los escritores quedarse fuera de los acuerdos si no les gustan las condiciones. Es polémico porque normalmente hay que pedir autorización antes, en lugar de hacerlo y dejarles a ellos que se enteren, averigüen cómo borrarse y actúen en consecuencia si lo ven pertinente.
También está en cuestión si los firmantes del acuerdo tienen autoridad para hablar en nombre de los libros publicados en EEUU por ciudadanos extranjeros o por gente a quien no hay manera de localizar, y cuyas obras se consideran "huérfanas".
Eso en cuanto a los derechos de autor. En materia de monopolio o no monopolio, al Departamento de Justicia le preocupa cómo va a cobrar Google por el acceso a las obras y que se convierta en el único gran proveedor de libros porque les lleva mucha ventaja a sus competidores.
Ni Yahoo ni Microsoft ni Amazon tienen el enorme archivo de libros escaneados de su rival, y como no tienen acuerdos con los editores, no pueden ponerse a ello.
Tampoco es que jueces y competidores sean los únicos a los que no les gusta el asunto. Tanto el sindicato de escritores como la asociación de consumidores Consumer Watchdog siguen pensando que el trato infringe las leyes de derechos de autor, las de privacidad y la legislación internacional. Casi nada.
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