Modelos de negocio y la televisión interactiva
Cristina Fuentes-Cantillana es Redactora de Baquia.com
19/11/2006
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Técnicos, empresarios y medios conversaron sobre el futuro de la televisión digital en el Foro sobre Aplicaciones Interactivas en Televisión.
2005-05-04
Cómo contentar a los usuarios fue una de las preocupaciones más extendidas entre los ponentes. Si había algo en lo que estaban de acuerdo, era en que la televisión interactiva debe ser fácil de usar. Si las aplicaciones son oscuras, no tendrán futuro. Además, los servicios y aplicaciones deben ser útiles y eficaces. Si no lo necesitan, no lo utilizarán jamás.
La televisión llega a todo el mundo. Y dentro de ese ingente número de personas, se distinguieron tres tipos de usuarios. Desde los jóvenes multitarea, aquellos que ven la televisión mientras escuchan música y navegan por Internet, hasta los mayores de 65 años poco amigos de la tecnología, pasando por los adultos. Y cada uno de ellos podrá dominar un nivel de interactividad de los que ofrece la televisión digital.
Los problemas de la televisión digital
Si existen tantas iniciativas, servicios y aplicaciones que no sólo son atractivas y sencillas, sino también útiles, ¿por qué es tan escasa la penetración de decodificadores?
Francisco de Sebastián, country manager de Forrester, comentó en la conferencia de clausura que la mayoría de los que carecen de descodificador, afirma que no lo tiene porque es muy caro y no necesitan más canales. En otras palabras: nadie les ha explicado las oportunidades que ofrece.
Además de la escasa penetración del descodificador en España, hubo dos problemas que se trataron especialmente en el Foro: la brecha digital y la necesidad de comprender que la televisión digital es un nuevo medio.
Las Administraciones Públicas afirman que para 2010, el año del apagón analógico, el 98% de la población accederá a la TDT. ¿Y el otro 2%?, preguntaba la representante del Gobierno vasco, Begoña Gutiérrez. Es necesaria la colaboración de las Administraciones Públicas, afirmaron varios de los conferenciantes, para asegurar la infraestructura necesaria para que todos podamos acceder a la televisión digital, tanto si vivimos en Madrid como en una aldea alejada del mundanal ruido.
Colaboración
Colaboración. Esa esa fue, sin duda, la palabra clave de este encuentro.
Una colaboración dentro de cada sector (entre las operadoras, por ejemplo, para llegar a acuerdos sobre estándares y sistemas), y colaboración entre cada uno de los diferentes sectores. Cada actor tiene su rol en este juego. El mensaje es que aquí, cada cual debe hacer su parte, y se espera algo de todo el mundo:

Las productoras de contenidos deben hacer eso: producir nuevos contenidos específicos, porque no sirve trasladar los antiguos a la televisión digital. Deben transformar y adaptar sus contenidos si quieren seguir manteniendo su participación en el mercado. Se les pide creatividad e ilusión. Y negarse a invertir en serio en un canal o una aplicación interactiva para "no competir" con su canal tradicional, desde luego no es una gran solución, afirmaba Alfonso García, de Vignette Ibérica.
Las empresas de telecomunicaciones insisten en esa idea tan repetida últimamente de que ellos sólo proveen de “tuberías” y banda ancha mientras los que hacen dinero son otros. Y ofrecen sus capacidades de gestión para este nuevo entorno.
La más solicitada era sin duda la Administración Pública. Desde más subvenciones (posibilidad que declinaron elegantemente) hasta iniciativas piloto como la de Soria o el ejemplo loable que representa Alcázar de San Juan, esa ciudad de 30.000 habitantes que ya posee una TDT repleta de aplicaciones interactivas y ha dado el apagón definitivo al canal analógico local.
Modelos de negocio
Y de las operadoras se espera que perfilen el modelo de negocio. El representante de Euskaltel, Mikel Astorkiza, afirmó que no es necesario escoger entre los tres modelos actuales: servicio gratis basado en publicidad, como la televisión de Euskaltel; vídeo bajo demanda (pay per view) como Imagenio o el modelo italiano; o por suscripción, como la televisión por satélite.
Independientemente del modelo de negocio elegido, el mensaje era claro: la televisión digital no es un proyecto ni una ilusión. Es una realidad hoy, abierta a terceros y con muchas posibilidades.
Esos "terceros" son los productores de contenidos y de aplicaciones, son los anunciantes. Especialmente éstos últimos tienen en la televisión interactiva una posibilidad inmejorable, la de la publicidad totalmente personalizada. Las nuevas tecnologías permiten saber exactamente quién es el receptor, qué clase de programas le gustan y en qué servicios podría estar interesado. Es la eficiencia perfecta.
En 2005 se facturaron 22 millones de euros en España sólo en el sector de medios y entretenimiento. Una tarta que empieza a cambiar de manos, con la fecha siempre presente del apagón tecnológico. Pero no hay motivo a esperar hasta entonces, agazapados pacientemente en lugar de trabajar por acercar antes ese apagón. 2010, no es, como dijo Antonio Romeo, de Siemens Gigaset, una fecha límite. Es una fecha de caducidad.
Cristina Fuentes-Cantillana es Redactora de Baquia.com
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