El móvil hace tiempo que ha dejado de ser un objeto creado para la comunicación para convertirse en un gadget multiusos, que lo mismo nos sirve para mirar los titulares de la prensa, leer el correo, sacar una foto, hacer de agenda o matar la espera del autobús echando una partida en algún juego. Por eso mismo, se ha convertido en objeto de deseo para anunciantes y publicistas, que lo ven como una plataforma idónea para llegar al usuario con una publicidad cada vez más personalizada e interactiva.
Ahora bien, lo que no está tan claro es si el usuario está dispuesto a que un objeto tan personal se convierta en soporte de todo tipo de anuncios y mensajes, como si no tuviéramos ya suficiente bombardeo publicitario en otros canales. Los profesionales, claro, opinan que es lícito siempre que se aporte utilidad al consumidor. Éstos, acabarán inventando una forma de zapping en el móvil para saltarse los anuncios.
La breve historia de la informática doméstica ya ha dejado algunos ilustres cadáveres en el camino: recordemos, por ejemplo, al CD-ROM, a Netscape Navigator o a los disquetes. Dentro de no muchos años, lo más probable es que a esta lista se una un elemento que ahora nos resulta de lo más familiar, por ser casi una prolongación de nuestro brazo cuando nos sentamos al ordenador: el ratón.
Y es que las grandes tendencias en el hardware y el software apuntan a su desaparición progresiva, sustituyendo los clics y movimientos de la rueda por los toques con los dedos en la pantalla. Microsoft avanzó aplicaciones táctiles en su próximo sistema operativo, Windows 7, que puestos a fantasear, podría funcionar sobre un Surface en lugar de un PC. Y más cercanos, el nuevo iPhone destaca por su interfaz táctil, y HP ha presentado su gama de ordenadores TouchSmart, que permiten trabajar con elementos audiovisuales o navegar por Internet sin necesidad de usar el teclado ni el ratón.
En el Reino Unido, el mayor proveedor de banda ancha en los hogares, Virgin Media, ha decidido dejar de hacer la vista gorda ante los supuestos delitos que puedan cometer sus clientes descargando contenidos de Internet. A partir de ahora, emprenderá una campaña educativa, recordándoles lo feo que está darle al eMule y otras redes P2P, y después procederá a cortar el suministro a los reincidentes. Es la política de matar el perro para cortar la rabia, aunque en este caso, esta acción radical podría suponer que la compañía acabara mutilando sus propios ingresos, pues casi nadie paga un ADSL para leer el correo.
En Baquia seguimos al tanto de nuevos negocios surgidos alrededor de la Red. Estos son algunos de los últimos seleccionados:
Superada ya la conmoción que apuso la aparición de YouTube y a la aportación de los contenidos generados por los usuarios, el siguiente paso del vídeo en la Red parece ser las retransmisiones en directo. La tecnología y los precios hacen cada vez más posible que particulares, instituciones o corporaciones puedan montar su propio canal en Internet, de modo que los contenidos se democratizan (“ya no necesitas que vengan los de la tele para retransmitir la corrida de toros de tu pueblo”, señala Gonzalo Martín) y se suprimen los intermediarios tradicionales. Hay además otras ventajas: se amplían los contenidos y las audiencias, se potencia la interactividad y la conversación audiovisual, y el espectador configura su propia parrilla.
Quien haya tenido la oportunidad o la necesidad de contratar en el extranjero un proyecto tecnológico, habrá comprobado que no todo es tan sencillo como encargar el trabajo a algún cerebrito de un remoto país que cobra la tercera parte que un profesional nacional y que tendrá el trabajo listo en un periquete.
Como nos recuerda Jose Valle en este artículo, el outsourcing tiene sus ventajas y desventajas, y no es fácil ni barato. Para tener éxito en este tipo de proyectos hay que encontrar un delicado equilibrio en elementos como las diferencias culturales, la forma de trabajar, los plazos de entrega o la forma de pago. Al final, a base de paciencia y experiencia (y algún que otro fiasco), los proyectos acabarán saliendo.
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Vender la calidad del software
El software es un producto muy peculiar. al que no es posible aplicar sin más los métodos de aseguramiento de calidad pensados para otras industrias.
“Cómo triunfar con un proyecto de Internet”. Capítulo 5: El plan de negocio y su gestión
“Cómo triunfar con un proyecto de Internet” Capítulo 4: El modelo de negocio
“Cómo triunfar con un proyecto de Internet”. Capítulo 3: La competencia
“Cómo triunfar con un proyecto de Internet”. Capítulo 2: El equipo.
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